Académico de Teología UC recibe Premio Padre Alberto Hurtado por investigación sobre salud mental y cuidado integral
El profesor Cristián Borgoño fue distinguido con el Premio Padre Alberto Hurtado 2026 por un proyecto interdisciplinario que busca analizar críticamente la medicalización de la salud mental y promover una comprensión más integral de la persona, articulando aportes de la teología, la medicina y la filosofía.
El académico de la Facultad de Teología UC, Cristián Borgoño, fue reconocido con el Premio Padre Alberto Hurtado 2026, distinción otorgada por la Facultad de Medicina UC que busca promover investigaciones capaces de tender puentes entre la teología, la medicina y las ciencias de la salud, impulsando enfoques interdisciplinarios al servicio de la persona y el bien común.
El proyecto premiado, titulado “Las implicancias éticas de la medicalización psiquiátrica: hacia un modelo interdisciplinario de cuidado integral en salud mental”, propone una reflexión crítica sobre la creciente tendencia a comprender y tratar los problemas de salud mental principalmente desde categorías diagnósticas y farmacológicas. Como caso de estudio, la investigación abordará la depresión, uno de los desafíos más relevantes en materia de salud mental a nivel mundial.
Para Borgoño, este reconocimiento tiene un significado especial porque reúne las dos áreas que han marcado su trayectoria académica y profesional. “Para mí ha sido un honor ser distinguido con el Premio Padre Hurtado, porque ayuda a poner juntas mis dos formaciones, la formación médica que tuve en mi licenciatura en esta misma Casa de Estudios y mi formación teológica. Realmente estoy muy contento de haber obtenido este reconocimiento”, señaló.

La investigación será desarrollada de manera interdisciplinaria junto a Fernando Arancibia, académico del Instituto de Éticas Aplicadas UC; Luis José Flores, académico de la Escuela de Medicina UC; y la psiquiatra Camila Martínez Villavicencio, del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina UC.
El proyecto examinará los procesos de expansión diagnóstica en la psiquiatría contemporánea, los supuestos antropológicos presentes en los modelos biomédicos predominantes y los beneficios y riesgos éticos asociados a la centralidad de los tratamientos farmacológicos. Asimismo, buscará integrar perspectivas provenientes de la antropología cristiana, la ética y las ciencias de la salud para contribuir a una comprensión más amplia del sufrimiento humano.
Según explica Borgoño, uno de los principales objetivos es avanzar hacia una concepción más integral de la salud mental. “El proyecto va en la línea de mirar el tema de la salud mental, y particularmente el de la depresión, desde una perspectiva más holística y no concentrarse meramente en los elementos biológicos, incluso neurobiológicos del problema, porque el ser humano es más que cuerpo. Queremos profundizar en eso para ayudar a mejorar la atención de esas personas”, afirmó.
La propuesta sostiene que la salud mental no puede comprenderse únicamente desde una perspectiva biomédica y que es necesario considerar también las dimensiones relacionales, éticas y espirituales de la persona. En este sentido, el estudio buscará generar un espacio de colaboración entre disciplinas que habitualmente dialogan poco entre sí, promoviendo una reflexión que contribuya tanto al desarrollo académico como a los desafíos actuales del cuidado de la salud mental.
“Esto se enmarca dentro de algo más amplio, que es la colaboración interdisciplinaria ante los problemas de los seres humanos, donde todas las disciplinas aportan su mirada y, cuando confluyen, encontramos mejores soluciones y mejores respuestas a aquellas cosas que nos aquejan, como la salud mental”, destacó el académico.
Entre los resultados esperados del proyecto se encuentran la elaboración de un informe académico, la publicación de un artículo en una revista científica indexada, la realización de seminarios interdisciplinarios abiertos a la comunidad universitaria y el fortalecimiento de redes de colaboración entre la Facultad de Teología, la Escuela de Medicina y otras unidades académicas de la UC.
Además, la iniciativa busca sentar las bases para una línea permanente de investigación sobre teología, salud mental y ética clínica, aportando nuevos enfoques para comprender uno de los desafíos más urgentes de la sociedad contemporánea.
“La salud mental es un problema emergente y cada vez más grande, que no ha desarrollado hasta ahora respuestas excesivamente satisfactorias. Esperamos que el proyecto pueda contribuir en esta dirección”, concluyó Borgoño.