León XIV a un año de su pontificado: diálogo y paz en el centro de la Iglesia

7 de Mayo 2026

Académicos UC analizan los hitos del periodo y destacan su enorme templanza y, al mismo tiempo, “una firmeza muy grande”, con intervenciones claras frente a conflictos internacionales. También resaltan su apertura al diálogo entre distintas culturas y religiones, su vocación por los más pobres, el énfasis en la educación y su mirada pastoral y dialogante.

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Ha realizado viajes apostólicos significativos, entre ellos la visita a países africanos, donde fortaleció el diálogo interreligioso.

Un Papa de la paz que ha sabido poner el amor en el centro de la vida del cristiano y construir puentes en medio de un mundo herido”, así describen académicos de la UC el primer año de pontificado de León XIV, que este 8 de mayo conmemora su primer aniversario al frente de la Iglesia Católica.

Hace un año, desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, León XIV fue presentado al mundo tras su elección en el cónclave. Su saludo inicial, centrado en la paz, el encuentro y el entendimiento, marcó desde el inicio el tono de un pontificado que, en doce meses, ha buscado responder a los desafíos contemporáneos con una mirada pastoral y dialogante.

En este tiempo, ha publicado documentos clave como el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, titulado “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”, junto con sus primeras cartas pastorales centradas en la educación, la dignidad humana y los desafíos de la inteligencia artificial; y su exhortación apostólica Dilexi te, que pone en el centro de la Iglesia a los más pobres.

También ha tenido una activa diplomacia por la paz, con intervenciones claras frente a conflictos internacionales y un liderazgo moral firme. Ha realizado viajes apostólicos significativos, entre ellos la visita a países africanos, donde fortaleció el diálogo interreligioso.

Apertura al diálogo interreligioso y llamado a una “paz desarmada”

Durante su primer año, uno de los rasgos más destacados ha sido su capacidad de tender puentes entre culturas, religiones y sensibilidades al interior de la Iglesia. La académica de la Facultad de Teología UC, Rocío Cortés, subraya que “esto de ser puente ha quedado plasmado en este año de pontificado. Un Papa que no tiene miedo a poner el amor en el centro de la vida del cristiano”.

En esa misma línea, la académica destaca su apertura al diálogo interreligioso, señalando que es “un Papa que no tiene miedo a dialogar en continuidad con lo que hizo también el Papa Francisco en su reciente visita a África”, mencionando encuentros con comunidades musulmanas y otros credos en contextos marcados por conflictos.

Otro de los hitos ha sido su constante llamado a una “paz desarmada y desarmante”, acompañado de gestos concretos y mensajes que invitan a pasar de las palabras a la acción en la construcción de la paz y la defensa de la dignidad humana.

A la vez, ha tenido una postura inquebrantable frente a los conflictos internacionales, respondiendo con firmeza a la administración Trump cuando el mandatario estadounidense lo atacó, a través de la prensa, por oponerse a su política de inmigración y a la guerra en Irán.

Continuidad y desafíos contemporáneos

Para el director del Instituto de Historia UC, Claudio Rolle, León XIV ha mostrado una clara continuidad con el pontificado anterior, pero con un sello distintivo. “Desde su saludo inicial hay una cuidadosa articulación, subrayando la unidad de la Iglesia y marcando la conexión con la tradición y una línea de continuidad y profundización con algunos de los temas centrales”, comenta.

Esta continuidad se expresa también en la preocupación por el diálogo, la educación y la relación entre fe y razón. Al mismo tiempo, el pontífice ha dado señales de una agenda propia, con énfasis en los desafíos contemporáneos como la inteligencia artificial, la formación integral y el rol de la Iglesia en sociedades complejas.

El decano de la Facultad de Teología UC, Fernando Berríos, coincide en este diagnóstico: “Ha dado señas de, por supuesto, tener un profundo afecto por el Papa precedente, pero es un hombre que tiene una agenda propia”, destacando la originalidad de su propuesta pastoral.

Un liderazgo lúcido y sereno

Otro rasgo distintivo ha sido su estilo personal. Berríos resalta “esa actitud de tranquilidad para enfrentar las grandes dificultades de la fe y de la Iglesia en el mundo”, junto con una combinación de “lucidez, tranquilidad y firmeza” frente a escenarios complejos.

Esa personalidad calmada ha sido clave en su intervención en conflictos globales, donde ha mostrado, según el académico, “una templanza muy grande y al mismo tiempo una firmeza muy grande”, especialmente ante situaciones de guerra y tensiones internacionales.

A ello se suma una preocupación constante de que nadie quede excluido. Su magisterio ha buscado integrar diversas sensibilidades, promoviendo una Iglesia que acoge, dialoga y construye unidad en medio de la diversidad.

Una Iglesia en salida y comunicativa

En este primer año, León XIV también ha reforzado la dimensión misionera de la Iglesia, insistiendo en la necesidad de una fe encarnada en la realidad. Su énfasis en la educación, el pensamiento crítico y el desarrollo humano integral ha sido clave para proyectar el papel de la Iglesia en el mundo contemporáneo.

Su liderazgo ha sido interpretado como el de un “Papa del amor”, capaz de articular tradición y renovación. Como señala Rocío Cortés, su pontificado muestra cómo “el amor bien descrito es vital, hace de puente, hace de mediación entre aquello que creemos y aquello que practicamos”.

“Destacaría su preocupación por comunicar de manera clara, oportuna y eficaz su mensaje como Sumo Pontífice” señala el profesor Rolle. “Esto se puede percibir en el cuidado con que usa las palabras y la atención que da a la escritura de sus textos y al dialogo de estos con las escrituras y la tradición católica. De hecho, desde su saludo inicial como León XIV hay una cuidadosa articulación para presentar en esa primera intervención un esbozo de sus principales preocupaciones y tareas como Papa que se evidencia en las referencias a la paz, al encuentro y al entendimiento, construyendo puentes y no muros, subrayando la unidad de la Iglesia y las tareas que el presente y el futuro le plantean”.

Mapas de esperanza

Un hito de su pontificado que atañe a nuestra institución es la publicación de la carta apostólica “Diseñar nuevos mapas de esperanza”, el 27 de octubre de 2025 en el contexto del Jubileo de la Educación. Es un documento magisterial que actúa como brújula para la educación católica. Invita a renovar el compromiso educativo en un mundo digital y fragmentado, enfocándose en tres prioridades: cuidar la vida interior, un enfoque digital humano y una educación para la paz.

Así lo explica el profesor Rolle: “Ha manifestado la necesidad de profundizar en el ámbito de la educación y la necesidad de incidir en la transformación del mundo respondiendo a los desafíos que el presente y el futuro plantean. En este sentido hace referencia a la necesidad de pensar la educación como un desafío mundial, en un modo en que se haga evidente la necesidad del desarrollo del crecimiento interior y el sentido de unidad, con respeto y valoración de la riqueza de la diversidad, el amor y la alegría en la enseñanza y transmisión de conocimientos y experiencias”.