La Fiesta de Ayquina inspirará proyecto artístico de estudiantes y académicos de la UC
Todos los años el pequeño poblado de Ayquina, cerca de Calama, se viste de fiesta en septiembre para celebrar el cumpleaños de la Virgen María. Un grupo de seis académicos y 10 estudiantes de la Pastoral UC asistirán a investigar esta fiesta para conocer sus raíces, orígenes y manifestaciones actuales. Del 4 al 8 de septiembre estarán conociendo en terreno los bailes propios de esta fiesta tradicional que se asemeja mucho a la fiesta de la Tirana.
Cada septiembre, en el pequeño poblado de Ayquina, ubicado a 74 kilómetros de la ciudad de Calama, en la Provincia de El Loa, Región de Antofagasta, miles de peregrinos llegan hasta ese oasis enclavado en el desierto para participar en la Fiesta de la Virgen de Guadalupe. Considerada por muchos como tan tradicional como la fiesta de La Tirana, esta celebración religiosa reúne expresiones de fe, música, danza, comunidad y tradiciones andinas que han dado forma a una de las manifestaciones religiosas más significativas del país.
La festividad tiene como centro la veneración a la Virgen de Guadalupe de Ayquina y conmemora su nacimiento el día 8 de septiembre. Durante varios días, familias y delegaciones provenientes de distintas localidades del norte grande se congregan para acompañar procesiones, celebraciones litúrgicas y encuentros comunitarios que transforman por completo la vida del poblado.
Lejos de ser únicamente un acontecimiento religioso, la fiesta constituye una experiencia cultural y humana que articula el territorio, las tradiciones andinas y la espiritualidad popular. Los colores de los trajes, la música de las bandas, el movimiento constante de los bailes y la devoción de los peregrinos configuran un paisaje único que cada año atrae a creyentes, investigadores, artistas y visitantes.
Residencia para aprender y vivenciar
Con el propósito de acercarse a esta experiencia desde la creación artística, la Pastoral UC impulsa una residencia que reunirá este año a 10 estudiantes y seis académicos de distintas disciplinas para vivir la festividad en terreno y desarrollar posteriormente una obra colaborativa inspirada en lo observado y experimentado durante esos días. Pertenecen a College y a las facultades de Artes, Comunicaciones, Teología, Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos.
Para Felipe Olavarría, subdirector de Académicos de la Pastoral UC y encargado del proyecto, la iniciativa posee características que la distinguen dentro del ámbito universitario. “La residencia artística de la Virgen de Guadalupe de Ayquina es inédita porque se articula la Pastoral con facultades cuyas disciplinas viven la actividad creadora. No busca solamente una muestra artística, sino una obra que brota de una experiencia profundamente religiosa vivida en un territorio concreto y en torno a una comunidad de fe”, explica.
El proyecto busca generar un espacio donde la experiencia espiritual dialogue con la creación contemporánea. Según Olavarría, la riqueza de la fiesta permite que estudiantes provenientes de distintas áreas encuentren nuevas formas de aproximarse al arte, la cultura y la dimensión religiosa de la vida.
“Dialogan y confluyen el espacio de la vida universitaria, la creación artística y el espíritu religioso en vistas a crear una obra que transmita esta experiencia. Pero también busca que los estudiantes puedan tener una vivencia de esta experiencia de fe tan profunda que transmiten las personas que participan de la fiesta”, señala.
Sonidos, colores y gestos
Uno de los principales objetivos de la residencia es que los participantes no solo observen la celebración, sino que se dejen afectar por ella. La abundancia de estímulos visuales, sonoros y simbólicos convierte a Ayquina en un laboratorio vivo para la sensibilidad artística.
“Van a estar ante una experiencia donde todo está saturado de sonidos, colores, gestos y movimientos. Después de esa experiencia, la actividad creativa se transforma. Eso ha ocurrido con los académicos que han participado en este proyecto durante años y esperamos que también puedan vivirlo los estudiantes”, afirma Olavarría.
La profesora Camila Gutiérrez, académica de College y de la Facultad de Comunicaciones UC, ha acompañado el proceso formativo previo al viaje. En las sesiones preparatorias ha invitado a los estudiantes a explorar distintos lenguajes narrativos y visuales para registrar y procesar la experiencia que vivirán en el norte.
“Quise reflexionar con ellos y empoderarlos a usar lenguajes visuales y audiovisuales que ya conocen. Los animé a echar mano a herramientas que manejan para comunicar y procesar lo que van a experimentar cuando estén allá, en el territorio de Ayquina”, comenta la académica.
Entre los estudiantes participantes se encuentra María Jesús Contreras, de College Artes y Humanidades, quien espera que la residencia permita construir una obra significativa tanto para quienes participan del proyecto como para la comunidad local. “Espero poder experimentar y llevar a cabo un proceso artístico que haga sentido para todos, tanto para quienes vamos a la residencia como para las personas del pueblo. También me interesa mucho el proceso y la posibilidad de documentarlo”, señala.
Para quienes conocen la fiesta, una de sus características más llamativas es precisamente la capacidad de integrar dimensiones comunitarias, culturales y religiosas en un mismo acontecimiento. Como explica Felipe Olavarría, ninguna descripción alcanza a capturar completamente lo que allí ocurre: “Esta fiesta es, sobre todo, una experiencia del misterio que se comunica en la vida y que desborda en múltiples expresiones humanas. En esos espacios de saturación de sentidos, de saturación de colores y en la experiencia de desierto, es posible hacerse oyente de un Dios que se comunica”. En ese encuentro entre fe, tradición y creación artística, la Fiesta de la Virgen de Guadalupe de Ayquina sigue revelándose como una manifestación religiosa muy significativa del norte de Chile.







