A un año del inicio de la restauración, Teología UC comparte el testimonio de Roberto di Girolamo sobre el renacer del mural “La Buena Noticia…”
El artista visual relata en video el proceso técnico y emocional que devolvió el esplendor al histórico mural “La Buena Noticia de nuestro Hermano y Señor Jesús”, compuesto por 18 telas con escenas de la vida de Jesús y reinaugurado en abril de 2025; la nota también recuerda a su autor, Claudio di Girolamo (QEPD), fallecido el 22 de mayo de 2025, a pocas semanas de su última aparición pública en Teología UC.

La Facultad de Teología UC pone a disposición de su comunidad un video en el que Roberto di Girolamo comparte, con detalle y sensibilidad, cómo fue el proceso de restauración del mural “La Buena Noticia de nuestro Hermano y Señor Jesús”, obra emblemática de Claudio di Girolamo que hoy vuelve a brillar en el hall de la Facultad.
A poco más de un año desde que Roberto iniciara la intervención —un trabajo que culminó con la reinauguración en abril de 2025— el testimonio documenta tanto la dimensión técnica como el vínculo afectivo que supuso restaurar la obra de su padre.
Conformado por 18 telas que narran momentos clave de la vida de Jesús, el mural se ha transformado en un punto de encuentro de arte, memoria y espiritualidad dentro de Teología UC, donde la comunidad levanta la mirada al ingresar al edificio y se reconoce en su mensaje.
La pieza ocupa un lugar central en el hall de la Facultad y constituye un símbolo de su patrimonio artístico y religioso, con más de dos décadas acompañando la vida académica y pastoral.
El proceso técnico: respetar cada trazo y devolver la unidad visual
Según explica Roberto, la restauración comenzó con el desmontaje de las 18 telas el 14 de diciembre, seguido de una intervención de tres meses en su taller, para finalizar con el montaje los días 29 y 30 de marzo de 2025.
La obra —realizada en acrílico Artel sobre tela— presentaba suciedad acumulada, arrugas y desgaste pictórico en bordes y cantos; el trabajo contempló limpieza superficial, aspiración por el reverso, reparación de roturas y una reintegración cromática cuidada para aproximar el color original sin “intervenir demasiado el trazo” del autor.
El objetivo, subraya Roberto, fue “tocar lo menos posible el original y devolverle unidad visual a la obra”, en honor al legado de su padre y al valor espiritual del mural para la comunidad.
La reinauguración: bendición y memoria compartida
La ceremonia de reinauguración se realizó el jueves 24 de abril de 2025 a las 11:00 horas, e incluyó la bendición del mural a cargo del Vice Gran Canciller UC, Pbro. Osvaldo Fernández de Castro, seguida de un conversatorio donde Claudio y Roberto compartieron reflexiones sobre fe, arte y el sentido de este reencuentro con la obra.
En ese espacio, se destacó el valor simbólico del mural: una pintura que “abraza con fuerza” y eleva la mirada, en sintonía con la tarea de la teología de “vivir en el mundo con los ojos puestos en el cielo”.
Un proyecto colectivo
La restauración fue coordinada por la vicedecana Haddy Bello, con el apoyo de Rectoría UC y benefactores de la Iglesia; participaron además Manuel di Girolamo Harsányi en el desmontaje y montaje, y el fotógrafo Jorge Brantmayer en el registro del proceso.
Este esfuerzo conjunto reafirmó el mural como símbolo del patrimonio artístico y espiritual de la Facultad y de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Homenaje a Claudio di Girolamo (1929–2025)
La publicación de este video es también un homenaje a Claudio di Girolamo, quien falleció el 22 de mayo de 2025 a los 95 años, casi un mes después de su última aparición pública en Teología UC durante la reinauguración del mural restaurado por su hijo.
Su partida fue ampliamente recogida por medios nacionales, que subrayaron su rol clave en la cultura chilena y su vínculo con la UC y el arte religioso, legando obras, gestiones y una visión profundamente humana y trascendente del arte.
Invitación a la comunidad
Hoy compartimos el video con el testimonio de Roberto di Girolamo e invitamos a la comunidad a visitar el mural en el Campus San Joaquín, donde su color y su mensaje siguen dialogando con quienes transitan la Facultad y buscan en el arte un espacio de fe y memoria.