Histórico mural de Claudio di Girolamo renace en la Facultad de Teología UC tras su restauración

28 de Abril 2025

La obra “La Buena Noticia de nuestro Hermano y Señor Jesús”, compuesta por 18 telas con escenas de la vida de Jesús, fue restaurada por el hijo del autor, Roberto di Girolamo. Teología UC, realizó una ceremonia que incluyó su bendición y un conversatorio lleno de memoria, arte y espiritualidad.

Mural “La Buena Noticia de nuestro Hermano y Señor Jesús”. Crédito fotográfico: Karina Fuenzalida

La emotiva ceremonia incluyó la bendición del mural “La Buena Noticia de nuestro Hermano y Señor Jesús” y un conversatorio con el autor y su hijo, el restaurador Roberto di Girolamo. La obra, instalada hace 25 años en el hall de la Facultad, vuelve a brillar tras un minucioso proceso de restauración.

En el marco de las celebraciones por los 90 años de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, se realizó el conversatorio y la bendición del mural restaurado “La Buena Noticia de nuestro Hermano y Señor Jesús”, una de las obras religiosas más significativas del artista Claudio di Girolamo.

La actividad se llevó a cabo el jueves 24 de abril a las 11:00 horas, en el hall de la Facultad, espacio donde desde hace más de dos décadas se encuentra emplazada esta pintura compuesta por 18 telas con escenas de la vida de Jesús. La obra fue completamente restaurada por Roberto di Girolamo, artista visual y restaurador, hijo del autor, quien también participó del conversatorio.

El encuentro comenzó con la bendición del mural, a cargo del Vice Gran Canciller UC, Pbro. Osvaldo Fernández de Castro, quien destacó el valor espiritual y simbólico de esta obra para la comunidad:

“Lo primero que sucede cuando uno entra a la Facultad de Teología es que levanta la mirada. ¿Y esa es la tarea de los teólogos, cierto? vivir en el mundo, pero con los ojos puestos en el cielo, comprendiendo quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos. Sin duda que este cuadro ubicado en este lugar refleja esa tarea de nuestra teología”.

Vice Gran Canciller UC, Pbro. Osvaldo Fernández de Castro, bendice el mural. Crédito fotográfico: Karina Fuenzalida

Un mural que abraza

Durante el conversatorio, Claudio di Girolamo compartió una profunda y emotiva reflexión sobre lo que significó reencontrarse con su obra luego de 25 años.

“En mi reencuentro con el mural, vi el cuadro como yo lo pensé y lo ejecuté. Y más aún, recordando cómo estaba, después de 25 años, verlo ahora es como ver su renacimiento. El renacimiento del esmalte que me produjo la primera vez que lo vi terminado. Que tenía esa fuerza de los esmaltes, del color rojo, por ejemplo. He tratado siempre toda mi vida de hacer una pintura religiosa no disruptiva, no agresiva, pero tampoco ‘light’; sino acogedora y que acoge con fuerza, acoge con los brazos y no de esos abrazos de palmoteo en la espalda, de ese abrazo de verdad, de ese que es para toda la vida”.

Por su parte, su hijo Roberto di Girolamo compartió detalles del proceso de restauración y sus recuerdos personales de la época en que su padre creó la obra: “Me acuerdo perfectamente cuando lo estaba haciendo en su casa. Trabajaba todas las noches y los fines de semana, porque no le alcanzaba el tiempo. Y fue como una intuición, una necesidad intrínseca –por lo que él cuenta y porque yo lo vi– de hacer esta obra, le surgió y no paró hasta terminarla”.

Tres meses de restauración

El mural presentaba suciedad acumulada, arrugas y desgaste pictórico, especialmente en los bordes. La intervención comenzó con el desmontaje de las 18 telas el 14 de diciembre, seguido de un proceso de restauración que se extendió por tres meses en el taller de Roberto di Girolamo. El montaje final se realizó los días 29 y 30 de marzo de 2025.

Asistentes al conversatorio. Crédito fotográfico: Karina Fuenzalida.

Sobre el proceso técnico, Roberto explicó: “Esta obra era acrílico Artel sobre tela, el material que mi padre usaba en esa época. La restauración partió con una etapa mecánica: limpieza superficial, aspiración por el reverso y rescate de los cantos de la tela, que estaban bastante deteriorados. También se repararon algunas zonas donde la tela estaba rota, parchándolas cuidadosamente para que quedaran en buen estado. Luego vino la parte más delicada, que fue la reintegración cromática. El desafío consistió en lograr una aproximación al color original sin intervenir demasiado el trazo de mi padre. No se trataba de grandes volúmenes, sino de pequeñas manchas, sobre todo en los bordes, donde había que tocar lo menos posible el original y, al mismo tiempo, devolverle unidad visual a la obra”.

Y añadió: “Es un honor, obviamente, poder rescatar de la suciedad, de las manchas, de roturas esta obra de mi padre. Me siento contribuyendo a mantener un legado de mi familia, de la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Chile. Hay que considerar que esta obra es religiosa y si tú piensas, no hay muchos artistas dedicados a hacer obras religiosas, y eso tiene un gran valor”.

Un proyecto colectivo

El proyecto fue coordinado por la vicedecana Haddy Bello y el Encargado de Educación Continua y Extensión, Francisco Ponce, y contó con el valioso apoyo de Rectoría UC y benefactores de la Iglesia.

Además, participaron Manuel di Girolamo Harsányi, encargado del desmontaje y montaje, y Jorge Brantmayer, reconocido fotógrafo chileno, quien realizó el registro del proceso completo.

Este mural restaurado es hoy un símbolo del patrimonio artístico y espiritual de la Facultad de Teología UC. Su reencuentro con la comunidad no solo devuelve el esplendor a una obra de arte, sino que fortalece los lazos con la historia, la belleza y la fe que han guiado estos 90 años de camino.

De izq. a der. Rodrigo Álvarez (Hno. Bernardo), Roberto di Girolamo, Claudio di Girolamo, Haddy Bello, Pbro. Osvaldo Fernández de Castro. Crédito fotográfico: Karina Fuenzalida.